Muchos años después de ese primer contacto con este maravilloso líquido burbujeante y vacilador

En un mundo lleno de internet con su Twitter, Facebook y su YouTube, caímos en cuenta de que el mundo de la cerveza es infinito en estilos, colores, texturas, sabores y demás.
Y así pues empezamos a hacer cerveza justo en la cocina de una dulce y comprensiva esposa.

Toda buena historia comienza con una buena cerveza…Esta no tanto, ¿Queee?

Pues sí, como todos ustedes crecimos con las mismas dos opciones de lo que creíamos buena cerveza, hasta llegamos a decir: “una cerveza, es una cerveza”.

No pasó mucho tiempo para que de ese primer lote de sabores y aromas intensos y exóticos (casi gachos) llegaran otros más refinados y limpios.

Eso sí, al llamado de “Cerveza Gratis” siempre contamos con el apoyo de nuestros mejores pilotos de pruebas, digo amigos, quienes fielmente acababan con todas y cada una de nuestras creaciones dando paso a la siguiente y la siguiente y …

 

…Pudimos ponernos en las mesas de algunos restaurantes de nuestra natal Celaya y sus alrededores, Chin!, la cerveza seguía siendo escasa, y esto, ya era un trabajo.

Hoy tenemos enfrente el reto de mantener nuestros estándares, nuestras ganas de seguir innovando y nuestra pasión y esto sólo será posible si logramos mantener el gusto y la diversión que encontramos al hacer cerveza, por eso chela libre es para nosotros ese recordatorio de que seguimos divertidos pero en “serio” (ja!).

“Doy gracias a mis abuelos maternos por llenar mi vida de chelas…

¡Yo le sigo!”

 

…Nuestra cerveza se hizo más intensa, más amarga y más escasa (y también la dulce y comprensiva esposa, ja!).

El tiempo de abandonar el hogar había llegado y nos dimos a la tarea de montar una pequeña planta piloto que nos permitiera darnos una “caladita” (sin albur) en el mercado.
Oh sorpresa! Los pilotos de pruebas se convirtieron en clientes!, y llegaron más.

 

 

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